Friday, February 23, 2007

 

47 - Después de tantos truenos, la lluvia

Juan Pablo I contaba en “Ilustrísimos señores”, p. 174:





A menos que, a pesar de ser una cascarrabias como Xantipa, tenga la suerte de tropezar solamente con gentes armadas de la paciencia de un Sócrates.

Este, marido de la referida Xantipa, decía: ¡Me casé con ella, pese a ser tan arisca, porque, si soy capaz de aguantarla, es seguro que podré aguantar ya a quien sea!

Más un día, para no oírla refunfuñar más, salió de casa y se sentó a la puerta. Irritada, aquella mujer le arrojó por la ventana un barreño de agua.

-Debía imaginármelo –comentó plácidamente Sócrates-. ¡Después de tantos truenos, la lluvia!










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