Monday, April 23, 2007

 

94 - Las técnicas han mejorado, pero las costumbres no

El protagonista de la novela de A. J. Cronin "La ciudadela", Andrew Manson, describe algunos problemas de su profesión. Estamos en 1925:




-Llegué aquí atiborrado de fórmulas, casos que todos creen o fingen creer. Que articulaciones hinchadas significan reumatismo, y que éste significa salicilato. Ya sabe usted, señorita, ¡los conocimientos ortodoxos! Bien, estoy descubriendo que algunos de ellos son enteramente falsos. Lo mismo ocurre con las medicinas: creo que algunas hacen más mal que bien. Es el sistema. Un paciente viene al consultorio y espera su “frasco de medicina”. Y lo consigue, aunque sólo sea azúcar quemado, bicarbonato y agua natural. Por eso la prescripción se escribe en latín..., así no la comprende. No está bien, no es ciencia. Y otra cosa; me parece que muchos médicos tratan los síntomas en sí mismos y no la enfermedad. No se preocupan de estudiar los síntomas y dar con el diagnóstico, Dicen muy rápidamente, porque siempre están con prisa: “¡Ah, dolor de cabeza! Tome estas pastillas”, o: “Usted está anémico, necesita algo de hierro”... en vez de preguntarse cuál es la causa del dolor de cabeza o de la anemia.

De pronto cortó su disertación.

-¡Oh, lo siento, la estoy aburriendo!

-No, no – dijo ella con presteza-. Al contrario, es muy interesante.

(Ya se ve que en ochenta años las técnicas han mejorado, pero las costumbres no).









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