Sunday, July 15, 2007

 

165 - Se arrodilla y se pone a rezar

En la revista "Palabra" (abril 1992), contaba Mons. Piero Marini, maestro de ceremonias de Juan Pablo II, lo que en algunas ocasiones le solía suceder con el Papa:



“Una de las cualidades que más me llama la atención en el Santo Padre es la gran calma y serenidad que mantiene en todo tipo de circunstancias, aún en las más difíciles.

Permanece siempre por encima de lo que ocurre a su alrededor, por encima de las situaciones contingentes. Todo esto da confianza y serenidad a todos los que están próximos. Puede ocurrir, sobre todo durante los viajes apostólicos, que estemos con retraso, por ejemplo, en el horario previsto para la celebración de la Santa Misa. Hay, por tanto, una cierta preocupación por acelerar el tiempo de permanencia en la sacristía.

El Papa, en cambio, precisamente en este tipo de situaciones se arrodilla y se pone a rezar. Entonces se comprende el origen de su serenidad interior: los valores del espíritu, la oración por encima y antes que todo. Este espíritu de oración es aún más evidente durante la ceremonia. El Papa es un hombre totalmente concentrado en la dimensión espiritual.

Es un hombre que reza con gran espontaneidad, un hombre que reza porque cree en la oración. Por eso, a veces, no es muy grato para mí tener que acercarme a él y recordarle que la celebración litúrgica tiene que seguir su curso”.








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