Monday, October 15, 2007

 

249 - Oblígame a luchar, aunque no quiera

Adrian Goldsworthy, “Grandes generales del ejército romano. Campañas, estrategias y tácticas”, p. 157:





En sus últimos años, Mario fue un personaje egoísta, vengativo y, en ocasiones, patético, que sumergió a la República en la primera de las guerras civiles que acabarían por destruirla. Poco parecía quedar de aquel auténtico talento que le había ganado la elección en aquella serie de cargos consulares y concedido la victoria sobre cimbrios y teutones. Si, en una mirada retrospectiva, puede parecer inevitable que la República romana triunfara sobre algunas tribus bárbaras emigrantes, pocos fueron los romanos que confiaron en ello en aquel momento, y Mario se mostró como el auténtico héroe y salvador de Italia. Su hazaña fue considerable, poniendo fin a aquella carrera de frustrantes derrotas que los cimbrios y sus aliados había infligido a las legiones.

Quizá es mejor no finalizar este capítulo con la Guerra Civil, sino con un incidente de la Guerra Social, que condensa la actitud más adecuada de un “buen general”. Plutarco nos dice que, en una ocasión, Mario se había hecho con una posición de ventaja donde había sido rodeado por el enemigo, que trataba de conseguir que se arriesgara a trabar combate.

Pompedio Silo, el más poderoso y fuerte de sus rivales, se dirigió a él, diciéndole:

-Mario, si eres tan buen comandante, sal y lucha.

A lo que Mario respondió:

-Si tú eres tan buen comandante, oblígame a luchar, aunque no quiera.









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